lunes, 25 de julio de 2016

Recuerdos ...



Habían pasado 10 años desde la última vez que se habían visto, en ese entonces ella tenía  22 y él 24. Caminó por la ciudad hasta llegar a una cafetería dulcemente adornada eran las 11 de la mañana, una hora decente para tomar un café y tal vez un trozo de tarta.
El tiempo en esa ciudad no había pasado, tal vez unos que otros locales y más gente visitando el lugar, pero el turismo era lo de menos para él. Aquella ciudad que para a él le había quedado tan chica mucha gente venía a conocerla, reconoció la marquesina de la cafetería de una de las revistas de turismo y paisaje que él solía leer. “No puedes irte de la ciudad sin visitar estos lugares, te enamoraras” recordaba el título del artículo, No termino de leerlo porque tenía que seguir trabajando en las excavaciones.
Cruzó la calle y decidido a entrar al lugar la vio parada en el aparador con una sonrisa esplendida el cabello más largo de lo que lo tenía la última vez, él tenía esa debilidad por las mujeres de cabello largo, aunque cuando conoció a Alex ella era de cabello corto, lacio, café, a veces parecía negro, era más delgada que la última vez, su rostro era pálido y el pequeño rubor en sus mejillas resaltaba sus ojos negro y sus labios rosas, miro como se quitaba el delantal para dejarlo a un lado del mostrador y abrirle la puerta a una señora que cargaba probablemente a su nieto con una gran caja de pastelitos en la otra mano
Regrese prontodijo la chica mientras sonreía, esas dos palabras lo hicieron volver al piso donde estaba parado , Ella era hermosa, más hermosa que en ese entonces, ella ahora atendía una pastelería, se sintió confundido a sus 32 años ella solo era empleada de una pastelería que podría haber pasado en ese entonces, ella tenía sueños, ella sería una diseñadora famosa, si sabía la pasión que tenía por la repostería, pero ella había abierto una boutique a sus 22 cuando el decidió irse y no verla nunca más, se sacudió los pensamientos de la cabeza y caminó más decidido .
Holamusitó, fue lo único que pudo decir y entonces ella giro para quedar frente a la persona que la hablaba y por primera vez en 10 años se miraron a los ojos. ¿Alex?preguntó, tal vez la había confundido, pero el sabia en el fondo de su corazón que no era así
—volviste— susurró la chica, estaba sorprendida, confundida, no sabía cuáles eran las palabras, ella se mantuvo molesta desde su partida, se sentía herida, usada , traicionada y se mantuvo así por años,  pero las circunstancias la fueron cambiando, la moldearon en la mujer que ahora era
así parece, pero tú, mírate, estas…vaciló por un momento antes de decirlo, sin embargo las palabras salieron tan rápido de su boca que no pudo contenerlas —hermosa—
Ella no dijo nada, simplemente bajo la cabeza — ¿quieres pasar? — él no lo había notado pero estaban obstruyendo el paso de la gente
—Oh claro— dijo mientras caminaba hacia una mesa que estaba solitaria, para su sorpresa se encontró con la mayoría de las mesas ocupadas, no era un lugar grande pero era lo suficientemente acogedor como para venir y disfrutar un rato de la tranquilidad y la sensación que producía los sabores que se cocinaban en el horno.
— ¿quieres algo? —preguntó dudosa mientras se mantenía a su lado de pie.
—Tal vez … platicar contigo y cualquier cosa de la carta está bien—
—ok, ahorita lo traigo — dijo con una sonrisa de medio lado. La chica caminó hacia el mostrador y le dio indicaciones que el apenas pudo escuchar al chico que ahora ocupaba su lugar en el mostrador, el joven afirmo con la cabeza y se limitó a seguir las ordenes que le habían puesto, pudo notar muchos jóvenes sirviendo tazas de café, tartas, pequeños sándwiches, muffins era una mescolanza de sabores que para sus sorpresa se sentía agradable.
Alex caminó de nuevo hacia él, para sentarse de frente con una bonita sonrisa ella volvió hablar — ¿de qué quieres hablar? — sonaba molesta o por lo menos esa fue la impresión que el noto
—Nada en especial, es decir hace mucho que…—
—Lo sé— ella interrumpió abruptamente, él simplemente afirmo apenado —¿Cuándo volviste? —
—hace unos días, pero es primera vez que salgo a dar una vuelta por la ciudad, no ha cambiado nada, eh — comentó nervioso, era verdad había vuelto hace unas 2 semanas pero se había dedicado a estar con su madre y sus hermanas, no había salido solo, desde que llego, había ido a beber unas cervezas con sus amigos y con otras amigas que aun Vivian en el lugar, pero era todo. Había pensado en ella desde que puso un pie fuera del avión, en realidad no paso ningún año que no pensara en ella, en su bienestar, en su salud, en su vida o felicidad.
ha cambiado un poco, hay más locales comerciales— dijo felizmente, con una alegría que parecía de una niña, aún mantenía ese lado que a él siempre le gustó, a pesar de su edad seguía manteniendo una felicidad genuina por cualquier cosa — más gente visita la ciudad, han desaparecido otros lugares —dijo tranquilamente .
El joven del aparador se acercó con un café y una bandeja en el cual había varios postres que lucían espectacular mente deliciosos
—La casa invita— sonrió mientras el chico ponía su café en la mesa y un vaso de agua mineral de su lado —gracias Irving —
—no, claro que no, voy a pagar , no quiero que tengas problemas — dijo mientras agarraba una tarta llena de frutos rojos de un tamaño considerablemente grande para él .
—por cierto jefa, hablo una mujer hace unos momentos y deposito el doble del monto que usted pidio, dijo que el encargo, quería que este hecho personalmente por usted, por eso está pagando lo doble— Irving miró preocupado a su jefa mientras ponía un pequeño cup cake en su plato
—te he dicho que no me llames jefa Irving miles de veces, por mi nombre está bien, ¿Cuántos son? — dijo mordiéndose el labio inferior, ignorando al hombre sentado enfrente de ella
—200 cupcakes para mañana en la mañana—
—Llama a Adelina y dile que lamento que sea su día libre que la necesito aquí , y que pienso pagarle el doble del día—
—muy bien je…— Alex frunció el ceño evitando que el chico terminara de hablar, habían pasado años de no ver aquella expresión que a él le parecía agradable — quiero decir si Alex — el chico se retiró y tomo rápidamente el teléfono 
—Entonces tu no trabajas aquí, es tuyo— afirmó el hombre mientras tomaba de su café
La chica se encogió de hombros mientras trataba de no mirarlo de nuevo — trabajo aquí, como todos los chicos, este lugar es mío, pero amo trabajar aquí.
—Yo pensé… — él no término de decirlo, porque de nuevo la morena lo interrumpió
—tu pensaste que no había hecho nada de mi vida después de que te fuiste, que no cumplí mis sueños. Tú no creíste que podía lograr algo así. — levantó la mirada para mirarlo, se había vuelto fuerte y autosuficiente, entonces su teléfono sonó. —permíteme un momento ¿sí? — tomo el teléfono cuando el asintió con la cabeza relajado
— ¿Qué paso? ¿Estoy un poco ocupada? —
—Me hablaron por una pasarela que se va hacer dentro de unas semanas y me preguntaron si podríamos prestarle algunos modelos de la nueva colección y también si se podría vender ese día en el evento—
— ¿es para beneficencia no es así?
—si ¿te han hablado?
—sí y les dije que se pongan en contacto contigo y tú les responderías
— ¿Qué hago? —
—puedes tomar las decisiones de la boutique Lena, tu eres la encargada de ahí
—les diré que sí, pero tú tienes que estar presente
—perfecto, es lo que yo haría, hablamos al rato. Te quiero —entonces ella colgó
—Entonces sigues teniendo la tienda— dijo con una sonrisa
—sí, quiero decir no la misma, otra, pero sí, tengo 3 — Alex se encogió de hombros, para mirarlo
—wow, 3 y que más 1 cafetería— preguntó sorprendido pero sobretodo feliz
—2 cafeterías en realidad —
—Lo leí en una revista, quiero decir no termine de leerlo pero, era esta —Ella no era una empleada, ella había logrado todo lo que se había propuesto, quería abrazarla y verla sonreír de nuevo. —lograste todo lo que querías, y sin salir de aquí, estoy orgulloso de ti, siempre lo he estado.
—te dije, yo amo esta ciudad, no podría irme de aquí. —
Él hombre miro su reloj y supo que era hora de irse, había concretado una cita con su antigua novia, aun se llevaban bien y la había visto por casualidad en el bar que estaba con sus amigos, sería muy grosero de su parte no asistir.
—Tengo que irme — dijo preocupado — yo lo lamento.
—está bien, no te preocupes, igual tengo mucho trabajo — ella viro los ojos y automáticamente el sonrió
—Había olvidado lo bonito que es verte hacer eso— Ninguno dijo nada, él se paró para sacar su billetera y ella le tomo la mano para impedirle pagar, un choque eléctrico entre ambos hizo que ella quitara su mano lo más rápido posible
—No, está bien — dijo mientras tomaba las tazas en sus manos
—Me gustaría salir contigo si no estás ocupada — musitó mientras pasaba se rascaba la barbilla
—ok, está bien — ella no lo miro
—tal vez, como ¿mañana? , quiero decir, puedo venirte a buscar, almorzamos algo o a qué horas cierras, podríamos ir a cenar — sus palabras eran torpes por lo cual decidió no seguir hablando
—Está bien, podríamos vernos en el restaurant que está a unos cuadras de aquí? —
— ¿no quieres que venga por ti?
—no es necesario, te veo ahí. — él no dijo nada más, afirmo con una sonrisa, ambos se miraron por un gran rato, no sabían cómo despedirse, ella le ofreció la mano con las tazas en la otra, él aceptó y salió sin mirar atrás, cuando ya había cruzado la calle, la miro. Él lo sabía la había lastimado, lo podía ver en sus ojos cuando lo miraba, pero él era un joven tonto, no lo había hecho a propósito. Pero ahora él estaba ahí para remediar lo que había hecho.


Esa noche ninguno de los dos pudo dormir.  

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