Habían pasado 10 años
desde la última vez que se habían visto, en ese entonces ella tenía 22 y él 24. Caminó por la ciudad hasta llegar
a una cafetería dulcemente adornada eran las 11 de la mañana, una hora decente para
tomar un café y tal vez un trozo de tarta.
El tiempo en esa ciudad
no había pasado, tal vez unos que otros locales y más gente visitando el lugar,
pero el turismo era lo de menos para él. Aquella ciudad que para a él le había
quedado tan chica mucha gente venía a conocerla, reconoció la marquesina de la
cafetería de una de las revistas de turismo y paisaje que él solía leer. “No puedes irte de la ciudad sin visitar
estos lugares, te enamoraras” recordaba el título del artículo, No termino
de leerlo porque tenía que seguir trabajando en las excavaciones.
Cruzó la calle y
decidido a entrar al lugar la vio parada en el aparador con una sonrisa
esplendida el cabello más largo de lo que lo tenía la última vez, él tenía esa
debilidad por las mujeres de cabello largo, aunque cuando conoció a Alex ella
era de cabello corto, lacio, café, a veces parecía negro, era más delgada que
la última vez, su rostro era pálido y el pequeño rubor en sus mejillas
resaltaba sus ojos negro y sus labios rosas, miro como se quitaba el delantal
para dejarlo a un lado del mostrador y abrirle la puerta a una señora que
cargaba probablemente a su nieto con una gran caja de pastelitos en la otra
mano
—Regrese pronto— dijo la chica mientras sonreía, esas
dos palabras lo hicieron volver al piso donde estaba parado , Ella era hermosa,
más hermosa que en ese entonces, ella ahora atendía una pastelería, se sintió
confundido a sus 32 años ella solo era empleada de una pastelería que podría
haber pasado en ese entonces, ella tenía sueños, ella sería una diseñadora
famosa, si sabía la pasión que tenía por la repostería, pero ella había abierto
una boutique a sus 22 cuando el decidió irse y no verla nunca más, se sacudió
los pensamientos de la cabeza y caminó más decidido .
—Hola— musitó, fue lo único que
pudo decir y entonces ella giro para quedar frente a la persona que la hablaba
y por primera vez en 10 años se miraron a los ojos. — ¿Alex? — preguntó,
tal vez la había confundido, pero el sabia en el fondo de su corazón que no era
así
—volviste— susurró
la chica, estaba sorprendida, confundida, no sabía cuáles eran las palabras,
ella se mantuvo molesta desde su partida, se sentía herida, usada , traicionada
y se mantuvo así por años, pero las
circunstancias la fueron cambiando, la moldearon en la mujer que ahora era
—así parece, pero tú, mírate, estas…—
vaciló por un momento antes de decirlo, sin embargo las palabras salieron
tan rápido de su boca que no pudo contenerlas —hermosa—
Ella no dijo
nada, simplemente bajo la cabeza — ¿quieres pasar? — él no lo había notado pero
estaban obstruyendo el paso de la gente
—Oh claro—
dijo mientras caminaba hacia una mesa que estaba solitaria, para su sorpresa se
encontró con la mayoría de las mesas ocupadas, no era un lugar grande pero era
lo suficientemente acogedor como para venir y disfrutar un rato de la
tranquilidad y la sensación que producía los sabores que se cocinaban en el
horno.
— ¿quieres
algo? —preguntó dudosa mientras se mantenía a su lado de pie.
—Tal vez …
platicar contigo y cualquier cosa de la carta está bien—
—ok, ahorita
lo traigo — dijo con una sonrisa de medio lado. La chica caminó hacia el
mostrador y le dio indicaciones que el apenas pudo escuchar al chico que ahora
ocupaba su lugar en el mostrador, el joven afirmo con la cabeza y se limitó a
seguir las ordenes que le habían puesto, pudo notar muchos jóvenes sirviendo
tazas de café, tartas, pequeños sándwiches, muffins era una mescolanza de
sabores que para sus sorpresa se sentía agradable.
Alex caminó de
nuevo hacia él, para sentarse de frente con una bonita sonrisa ella volvió
hablar — ¿de qué quieres hablar? — sonaba molesta o por lo menos esa fue la
impresión que el noto
—Nada en
especial, es decir hace mucho que…—
—Lo sé— ella
interrumpió abruptamente, él simplemente afirmo apenado —¿Cuándo volviste? —
—hace unos
días, pero es primera vez que salgo a dar una vuelta por la ciudad, no ha
cambiado nada, eh — comentó nervioso, era verdad había vuelto hace unas 2 semanas
pero se había dedicado a estar con su madre y sus hermanas, no había salido
solo, desde que llego, había ido a beber unas cervezas con sus amigos y con
otras amigas que aun Vivian en el lugar, pero era todo. Había pensado en ella
desde que puso un pie fuera del avión, en realidad no paso ningún año que no
pensara en ella, en su bienestar, en su salud, en su vida o felicidad.
—ha cambiado un poco, hay más locales
comerciales— dijo felizmente, con una alegría que parecía de una niña, aún
mantenía ese lado que a él siempre le gustó, a pesar de su edad seguía
manteniendo una felicidad genuina por cualquier cosa — más gente visita la
ciudad, han desaparecido otros lugares —dijo tranquilamente .
El joven del
aparador se acercó con un café y una bandeja en el cual había varios postres
que lucían espectacular mente deliciosos
—La casa
invita— sonrió mientras el chico ponía su café en la mesa y un vaso de agua
mineral de su lado —gracias Irving —
—no, claro que
no, voy a pagar , no quiero que tengas problemas — dijo mientras agarraba una
tarta llena de frutos rojos de un tamaño considerablemente grande para él .
—por cierto
jefa, hablo una mujer hace unos momentos y deposito el doble del monto que usted
pidio, dijo que el encargo, quería que este hecho personalmente por usted, por
eso está pagando lo doble— Irving miró preocupado a su jefa mientras ponía un
pequeño cup cake en su plato
—te he dicho
que no me llames jefa Irving miles de veces, por mi nombre está bien, ¿Cuántos
son? — dijo mordiéndose el labio inferior, ignorando al hombre sentado enfrente
de ella
—200 cupcakes
para mañana en la mañana—
—Llama a
Adelina y dile que lamento que sea su día libre que la necesito aquí , y que
pienso pagarle el doble del día—
—muy bien je…—
Alex frunció el ceño evitando que el chico terminara de hablar, habían pasado
años de no ver aquella expresión que a él le parecía agradable — quiero decir
si Alex — el chico se retiró y tomo rápidamente el teléfono
—Entonces tu
no trabajas aquí, es tuyo— afirmó el hombre mientras tomaba de su café
La chica se
encogió de hombros mientras trataba de no mirarlo de nuevo — trabajo aquí, como
todos los chicos, este lugar es mío, pero amo trabajar aquí.
—Yo pensé… —
él no término de decirlo, porque de nuevo la morena lo interrumpió
—tu pensaste
que no había hecho nada de mi vida después de que te fuiste, que no cumplí mis sueños.
Tú no creíste que podía lograr algo así. — levantó la mirada para mirarlo, se había
vuelto fuerte y autosuficiente, entonces su teléfono sonó. —permíteme un
momento ¿sí? — tomo el teléfono cuando el asintió con la cabeza relajado
— ¿Qué paso? ¿Estoy
un poco ocupada? —
—Me hablaron
por una pasarela que se va hacer dentro de unas semanas y me preguntaron si
podríamos prestarle algunos modelos de la nueva colección y también si se
podría vender ese día en el evento—
— ¿es para
beneficencia no es así?
—si ¿te han
hablado?
—sí y les dije
que se pongan en contacto contigo y tú les responderías
— ¿Qué hago? —
—puedes tomar
las decisiones de la boutique Lena, tu eres la encargada de ahí
—les diré que sí,
pero tú tienes que estar presente
—perfecto, es
lo que yo haría, hablamos al rato. Te quiero —entonces ella colgó
—Entonces
sigues teniendo la tienda— dijo con una sonrisa
—sí, quiero
decir no la misma, otra, pero sí, tengo 3 — Alex se encogió de hombros, para
mirarlo
—wow, 3 y que
más 1 cafetería— preguntó sorprendido pero sobretodo feliz
—2 cafeterías
en realidad —
—Lo leí en una
revista, quiero decir no termine de leerlo pero, era esta —Ella no era una
empleada, ella había logrado todo lo que se había propuesto, quería abrazarla y
verla sonreír de nuevo. —lograste todo lo que querías, y sin salir de aquí,
estoy orgulloso de ti, siempre lo he estado.
—te dije, yo
amo esta ciudad, no podría irme de aquí. —
Él hombre miro
su reloj y supo que era hora de irse, había concretado una cita con su antigua
novia, aun se llevaban bien y la había visto por casualidad en el bar que
estaba con sus amigos, sería muy grosero de su parte no asistir.
—Tengo que
irme — dijo preocupado — yo lo lamento.
—está bien, no
te preocupes, igual tengo mucho trabajo — ella viro los ojos y automáticamente
el sonrió
—Había
olvidado lo bonito que es verte hacer eso— Ninguno dijo nada, él se paró para
sacar su billetera y ella le tomo la mano para impedirle pagar, un choque
eléctrico entre ambos hizo que ella quitara su mano lo más rápido posible
—No, está bien
— dijo mientras tomaba las tazas en sus manos
—Me gustaría
salir contigo si no estás ocupada — musitó mientras pasaba se rascaba la
barbilla
—ok, está bien
— ella no lo miro
—tal vez, como
¿mañana? , quiero decir, puedo venirte a buscar, almorzamos algo o a qué horas
cierras, podríamos ir a cenar — sus palabras eran torpes por lo cual decidió no
seguir hablando
—Está bien,
podríamos vernos en el restaurant que está a unos cuadras de aquí? —
— ¿no quieres
que venga por ti?
—no es
necesario, te veo ahí. — él no dijo nada más, afirmo con una sonrisa, ambos se
miraron por un gran rato, no sabían cómo despedirse, ella le ofreció la mano
con las tazas en la otra, él aceptó y salió sin mirar atrás, cuando ya había
cruzado la calle, la miro. Él lo sabía la había lastimado, lo podía ver en sus
ojos cuando lo miraba, pero él era un joven tonto, no lo había hecho a
propósito. Pero ahora él estaba ahí para remediar lo que había hecho.
Esa noche
ninguno de los dos pudo dormir.

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